Nos conocemos y construimos a través de los otr@s y en relación con los otr@s. Por ello, el grupo es una excelente oportunidad para darnos cuenta de cómo nos vinculamos y cómo nos mostramos frente al mundo.

“El grupo terapéutico se parece a una familia, con figuras parentales de autoridad, hermanos o iguales, profundas revelaciones personales, fuertes emociones y una profunda intimidad, así como sentimientos de hostilidad y competencia” (Yalom). Por tanto, se constituye en un pequeño laboratorio donde, de forma protegida y segura, sus miembros pueden desplegar sus maneras cotidianas de relación, poniendo en juego sus dificultades relacionales y atreviéndose a explorar modos más nutritivos y gratificantes de relación.

La observación del proceso terapéutico de los otr@s ayuda a sentirse acompañado, a la vez que facilita el aprendizaje vicario, gracias a la resonancia grupal. El grupo permite como espacio de seguridad, la expresión emocional profunda en un marco de intimidad, y favorece la asunción de riesgos en la exploración tanto intrapersonal como interpersonal. Vivir la experiencia de aceptación, tal cual somos, por los otros miembros del grupo, cuestiona arraigadas creencias o miedos a ser rechazados, criticados o juzgados negativamente por los otr@s.

Por una parte, el grupo es sostén y apoyo, y por otra, nos sirve de espejo de nosotr@s mism@s, observándonos desde distintos ángulos, lo cual posibilita una compresión global y profunda. Sólo conociéndonos mejor podremos tomar más poder sobre nuestras vidas.

La terapia de grupo es una oportunidad para desarrollarnos en compañía de otr@s. Es un espacio de escucha, íntimo y confidencial, con un importante nivel de compromiso y respeto, donde las personas que lo componen comparten sus experiencias. El grupo nos permite arriesgarnos a ser más genuin@s en un espacio de seguridad y apoyo para poder luego salir al mundo con nuevos aprendizajes, experiencias, conocimientos y fuerza renovada.

Si sueles tener sentimientos desagradables que te invalidan, si te sientes frecuentemente triste o frustrad@, si tienes dificultades en tus relaciones, te cuesta hacer amig@s o tener pareja, si discutes frecuentemente, te valoras poco o te cuesta comprometerte con las metas que te propones, iniciar un proceso de terapia grupal puede ayudarte.